Inteligencia Emocional

Hablar de Inteligencia Emocional, no es hablar de magia, es describir la capacidad humana para reconocer sus propias emociones, gestionarlas sin dejarse atrapar por ellas.

La Inteligencia Emocional nos impulsa al éxito, porque aprendemos a trascender, saltar o apartar obstáculos que la vida nos pone delante a través de estímulos que no siempre sabemos resolver. Como consecuencia de la ausencia de resolución, posponemos soluciones o decisiones que nos conducen a un fracaso estrepitoso o a tiempos de interminables pensamientos en bucle.

Reconocernos en miedos, en ira, en tristeza, y desarrollar la empatía, la observación, la reflexión y la autogestión, se aprende a partir de entendernos emocionalmente.

Aceptarnos con nuestras debilidades y nuestras fortalezas. Saber para qué nos sirve ser personas vulnerables y usar la vulnerabilidad como una virtud y no como un defecto, nos hará aumentar nuestras habilidades sociales y nuestra capacidad de liderazgo.

Si tenemos altas capacidades, pero no desarrollamos la inteligencia emocional, tendremos pendientes esa gestión tan humana y necesaria para una buena motivación, autoestima y el valor suficiente para afrontar desafíos personales y profesionales.

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